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Lanzarote

Lanzarote debe su nombre al navegante genovés Lancelotto Malocello, el cual llego a la isla a comienzos del siglo XIV.

El entorno natural de Lanzarote es fascinante, su violenta naturaleza volcánica y sus condiciones bioclimáticas semidesérticas han configurado un paisaje natural único y de extraordinaria originalidad. Las instituciones conscientes de ello han conseguido que este entorno tan especial se conserve, en su mayor parte, a salvo del crecimiento turístico y del auge de la construcción. Aproximadamente el 40% de la superficie de la isla se encuentra protegida por alguna disposición legal.

La actividad volcánica de Lanzarote comenzó hace once millones de años, en la actualidad el relieve de la isla está formado por más de 300 conos volcánicos. Las erupciones de 1730 - 1736 fueron unas de las más importantes de la historia del vulcanismo mundial, un tercio de la isla se cubrió de lava y 12 pueblos fueron sepultados. Ahora parte de la zona afectada por dichas erupciones conforma el Parque Nacional de Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes. Además de la visita a Timanfaya, hay multitud de volcanes repartidos por toda la isla, a la mayor parte de ellos se puede acceder a pie, a través de senderos, los cuales discurren por enigmáticos e impresionantes paisajes, casi todos muy poco transitados.

La mejor forma de descubrir la isla es alquilando un coche, dejarse llevar por algunas de sus carreteras es un auténtico placer para los sentidos. Descubrir pequeños pueblos con encanto, degustar algunos de sus vinos en las bodegas de La Geria, de las más antiguas de España, o deleitarse con la sabrosa comida local a base de pescados, carnes , quesos, e infinidad de productos de calidad.

En Lanzarote podemos encontrar una gran variedad de playas, desde las más concurridas, como las de los núcleos turísticos de Puerto del Carmen o Costa Teguise, a playas virgenes y solitarias, como las de Bajo el Risco o las del litoral de Timanfaya. Las hay de arena dorada y también de arena negra volcánica, de arena blanca formada por millones de conchas y también las hay con miles de piedrecitas verdes de olivina que brillan bajo el sol. Una excursión a la pequeña isla de La Graciosa nos puede revelar también algunos de los arenales más bellos.

Para los amantes del deporte la isla ofrece multitud de actividades, a lo largo del año se celebran muy variados eventos deportivos, algunos de proyección internacional. Nos encontramos en uno de los mejores destinos de Europa para deportes como el ciclismo, trekking, trail, triatlón… y por supuesto deportes acuáticos como el surf, windsurf, kitesurf, buceo, vela…

En resumen, un entorno único para unas vacaciones diferentes, ven y sorpréndete.


Manrique, el artista que modeló la isla

“Cuando regresé de Nueva York, vine con la intención de convertir mi isla natal en uno de los lugares más hermosos del planeta”.

Es imposible imaginarse Lanzarote tal y como es hoy sin César Manrique. Era pintor, escultor, director de arte, ecologista, conservador de monumentos, consejero de construcción, planeador de complejos urbanísticos, configurador de paisajes y jardines... y sobre todo, un enamorado de su isla.

Tras una estancia de tres años en Nueva York, César Manrique vuelve a Lanzarote. Consciente de la especial originalidad del paisaje insular, promueve un ambicioso proyecto creativo de intervención en el territorio, cuyo eje central es la preservación del patrimonio natural y cultural de la isla. Esta idea fue determinante para finalmente poder implantar con éxito el modelo de desarrollo sostenible que funciona en Lanzarote, esto sirvió para que en 1.993 la isla fuera declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. César elaboró un nuevo ideario estético, al que denominó “arte-naturaleza/naturaleza-arte”, el cual aplicó en sus intervenciones espaciales. En las que se mantiene un diálogo respetuoso con el medio natural y se ponen en relación valores arquitectónicos de la tradición local pero con concepciones modernas. En definitiva, un esfuerzo de armonización, que no solo hace referencia a su pasión por la belleza, sino también por la vida.

César Manrique falleció a los 73 años en un trágico accidente de tráfico, el 25 de Septiembre de 1992.


Centros de arte, cultura y turismo

El origen de los Centros de Arte, Cultura y Turismo se remonta al año 1.966. Son promovidos y gestionados por el Cabildo de Lanzarote y creados por César Manrique, exceptuando la Cueva de Los Verdes, una formación natural la cual fué acondicionada e iluminada por Jesús Soto, uno de los más estrechos colaboradores de Manrique.

Los Centros son siete, Mirador del Río, Jameos del Agua, Jardín de Cactus, Cueva de los Verdes, Casa Museo del Campesino, Museo Internacional de Arte Contemporaneo MIAC y Montañas del Fuego. Todos ellos son lugares emblemáticos y componen un valioso conjunto cargado de identidad y de belleza.

Visitar los Centros es una buena manera de conocer la isla en líneas generales. En ellos se resume gran parte de la obra más significativa de Manrique, además de sintetizar el estilo, la cultura y el espíritu de Lanzarote. Para visitar varios Centros se puede adquirir un bono, con esta opción se ahorra bastante dinero.

A estos siete Centros habría que sumarle la sede de la Fundación César Manrique, la cual no pertenece a los Centros, pero es igualmente representativa. Se trata de una institución cultural privada sin ánimo de lucro. El edificio donde se encuentra fué la primera vivienda que tuvo Manrique en Lanzarote tras su vuelta de Nueva York. La casa, construida sobre cinco burbujas volcánicas, constituye en sí misma uno de los más notables ejemplos del “estilo Manrique”, el cual se fundamenta en un diálogo constante entre el edificio y la naturaleza.


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